Jóvenes en la informalidad: el reto del primer empleo en el Perú
Foto: referencial

Jóvenes en la informalidad: el reto del primer empleo en el Perú

Por Luis Miguel Castilla

Ocho de cada diez jóvenes peruanos que trabajan lo hacen sin contrato, sin seguro y sin pensión. La cifra exacta es 84.8% de informalidad entre los ocupados de 14 a 24 años, quince puntos por encima del promedio nacional. No es un dato trivial del mercado laboral, sino la manera en que una generación entera está entrando a la vida adulta.

El empleo juvenil no se recuperó

El debate público sigue anclado en el desempleo juvenil, que llega a 9.6%. Pero el problema dominante es otro. Entre 2019 y 2024, mientras el empleo de los trabajadores de 30 años a más creció en unos 800 mil puestos, el de los jóvenes cayó en más de 160 mil, y cerca de 90 mil dejaron incluso de buscar. La recuperación posterior a la pandemia llegó a todos menos a ellos.

El puente entre la falta de experiencia y el empleo

Hay una paradoja que no podemos esquivar. Casi la mitad de los jóvenes señala la falta de experiencia como su principal obstáculo, mientras seis de cada diez empleadores declaran que no logran cubrir sus vacantes. No falta demanda ni falta voluntad: falta el puente. Y ese puente tiene nombre: primer empleo formal, modalidades formativas que funcionen, capacitación con pasantía en empresas y costos de entrada que no expulsen a quien recién empieza.

Experiencias que demuestran que sí se puede

Sabemos que se puede. ProJoven demostró en el Perú, con registros de planilla y no con encuestas, que la capacitación con práctica en empresas produce inserciones formales duraderas. Jóvenes en Acción lo confirmó en Colombia una década después. El contrato de aprendizaje brasileño elevó la probabilidad de acceder a un empleo permanente. La restricción nunca fue de conocimiento; fue de prioridad política.

La discusión pendiente sobre el régimen laboral

Y aquí está el punto incómodo que muchos tienden a negar sin mayor reparo. El régimen laboral que se defiende con más energía ampara hoy a menos de dos de cada diez jóvenes que trabajan. Convertir su preservación en una cuestión de principios es proteger a un segmento reducido a costa de la enorme mayoría que quedó fuera. La discusión no debería ser ideológica, sino generacional.

Decisiones que pueden marcar una generación

Un mensaje a quienes deciden: la ventana normativa que se abre ahora por la potencial decisión del nuevo gobierno podría definir derechos y trayectorias por décadas. Que el criterio sea el futuro de una generación y no la comodidad del statu quo o los intereses puntuales de políticos divorciados de la precaria realidad de cientos de miles de jóvenes peruanos.

Con esta nota, iniciamos una serie de reportes periódicos que aporten elementos para una discusión informada.

Lee aquí el informe completo de Hágase Instituto:

Informe: Jóvenes en la informalidad →
Volver al blog